Las fallas que unen

El embrión de la democracia islandensa nació en Pingvellir.  La falla que separa dos continentes se convirtió no sólo en el símbolo de la actividad tectónica de Islandia sino en el elemento unificador de Islandia.

Alumnos y profesores de la ruta de las estrellas delante de la falla de Pingvellir

Alumnos y profesores de la ruta de las estrellas delante de la falla de Pingvellir

Pingvellir o llanura del parlamento representa el corazón y el alma de este país. Lugar envuelto en el misterio de las imponentes estructuras volcánicas que lo protegen sirvió como elemento germinador de las Alping , órgano de gobierno locales que durante nueve siglos establecieron el gobierno del país.

En medio de esta llanura, amparada por la fisura de Almnnagjá que forzosamente obliga a separar progresivamente y sin remedio las dos placas tectónicas de Eurasia y América, dejas volar la imaginación. Los alumnos de la ruta de las estrellas intentan sentirse parte de esa historia. Ponen en práctica las actividades de de emprendimiento acerca de los roles parlamentarios y su símil con aquellos que nos precedieron.

Alunos y profesores de la ruta de las estrella en la llanura de Pingvellir. Foto: Asir

La democracia, pasado y presente. Alumnos de diferentes comunidades autonómas que a través del diálogo y la comunicación intentan demostrarnos que la democracia no pertenece a “otros”, los mayores, los erúditos. La democracia y la comunicación nos pertenecen a todos y como tal debemos respetarla y protegerla.

  

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