En Groenlandia, a la “deriva”…

Groenlandia, a cielo abierto
agosto 24, 2014
En el “punto caliente”
agosto 25, 2014
1 embarque
Embarcadero de Qassiarsuk, la “autovía” al aeropuerto de Narsarsuaq (Isabel Paz)

En las últimas horas, la Isla aprovechó para mostrarnos su carácter. El fiordo estaba algo enfadado, se notaba en su rostro. El color del agua cambiaba por momentos. En el cielo también había lo suyo. Aprovechamos para charlar con Ramón Larramendi. La aparente calma del lugar y las noticias que llegaban de Islandia, daban pie a la conjetura. La situación de un glaciar que podía derretirse en un abrir y cerrar de ojos, no le preocupaba al explorador polar. Ramón cree que el tiempo dirá si el volcán altera el tráfico aéreo. Nos contó una de sus experiencias durante la circunnavegación de Groenlandia, cuando no sabía muy bien si lo que tenía enfrente era una ilusión de los sentidos, una especie de figuración vana de la inteligencia, o algo real. En mitad del hielo se levantaba un objeto propio de la fantasmagoría. Aquel día, Larramendi y sus compañeros de expedición navegaban muy cansados a bordo del trinero de viento. Se acercaron al espantajo y comprobaron que, a veces, el tiempo también se congela. La base americana Dye-3 fue abandonada con prisa, en 1989. Las cosas permanecen como quedaron: la mesa puesta, la manzana a medio comer…También la “guerra fría” que todavía puede calentarse.

Ramón Larramendi Pequeña Ramón Larramendi intenta demostrar que la investigación en las zonas polares del planeta puede ser ecológica y viable (David Hernández Ojados)

En el fiordo, mientras vemos pasar masas de hielo flotante, recordamos a Wegener. Cualquier día, su cuerpo, viajará a bordo de un iceberg que se desgajará del glaciar que nunca abandonó. Alfred Lothard Wegener, meteorólogo y geofísico, buscó en Groenlandia las evidencias de algo que intuía: La corteza terrestre es un rompecabezas formado por varias placas que se mueven. Lo hacen varios centímetros cada año tropezándose unas con otras, formando montañas, fosas submarinas, volcanes, terremotos…Esa teoría explica las sacudidas del Planeta y se ha dado en llamar, con el tiempo,  tectónica de placas. En 1915 – Wegener ya había cumplido el sueño de estar aquí- publicó “El Origen de los continentes y Océanos” , edición traducida al castellano por Francisco Anguita Virella, un título de obligada lectura, por cierto. La teoría movilista o teoría de la deriva, rechazada en su tiempo por la mayoría de los colegas de Wegener, fue un planteamiento rompedor, creativo y radical en la manera de comprender la Tierra. Al meteorólogo incomporendido le debemos, entre otras muchas cosas, el nombre y la imagen de Pangea, aquel supercontinente primitivo. Pisando el suelo de Groenlandia es inevitable pensar en él. En el Proterozoico (2700 a 542 M.a.) nuestra Isla se situaba cerca del Polo Sur, a unos 17.000 kilómetros de su posición actual…

wegener

Alfred Lothard Wegener en su cuarta y última expedición a Groenlandia, 1930 (Alfred-Wegener-Institud)

A Carlos J. de Miguel Ximénez , coautor del trabajo: “Expedición Groenlandia 2009. Su geologíale preguntamos si Groenlandia, al igual que guarda el cadáver de Wegener conserva- desde la perspectiva geológica- la memoria de la Tierra: “Por supuesto. El estudio geológico de la Isla nos dará información de la historia de la Tierra. Observando la morfología podemos descubrir formas glaciares, antiguas papeoplayas. Estudiando las rocas podemos deducir los procesos por los que han pasado y su propio origen. Los sondeos en el hielo nos permiten conocer la historia climática, a través de la relación entre los isotopos de oxígeno. Ahí comprobamos las consecuencias de los distintos periodos glaciares que sufrió la Tierra. Por ejemplo, los periodos cálidos posteriores al último periodo glaciar que dio lugar a la fusión de los hielos, produjo un ascenso isostático en el conjunto de Groenlandia. Lo podemos obserbar midiendo la cota de antiguas paleoplayas”.

Poco antes de las doce de la mañana, caminamos hacia el embarcadero. Está al lado de la única tienda de Qassiarsuq. En el establecimiento trabaja todo el pueblo en un sistema de reparto del empleo existente. Ofrece todos los productos de alimentación necesarios para vivir en un lugar en el que faltan muchas cosas, casi todo. Groenlandia se ve obligada a depender de las importaciones.

suministros
A la izquierda, el edificio de “la zona comercial” de Qassiarsuq. Los contenedores, uno a uno,  llegan en pequeñas embarcaciones (Isabel Paz)

fiordo embarque 2

El embarcadero. En primer término, una caja que aún conserva restos de foca (Isabel Paz)
mireiaUna geóloga dirige el Leif Eriksson Hostel. Mirian explorará Groenlandia cuando acabe la temporada de turismo ¡Muchísimas gracias por compartir conocimiento! (Isabel Paz)
dobleAtrás dejamos los terrotorios de Erik el Rojo. Enfrente de su “casa” se instalaron siglos después los norteamericanos, como en un punto que mira a otro. Hoy, en Narsarsuaq, está el aeropuerto (Isabel Paz)

 

 

 


Comments are closed.

Translate »