CICLO SOLAR 24

Entre glaciares
agosto 22, 2015
Entre hermanos
agosto 24, 2015

Consideraciones en torno a la predicción sobre el ciclo solar 24 y su verdadera evolución temporal

Algodones Auroras G 01

Campamento del Hielo de Fletanes, SO de Groenlandia. Auroras Boreales sobre plantas de algodón ártico. Noche del 23 de agosto de 2015

 

Por Miguel Herráiz Sarachaga.
Catedrático de Física de la Tierra (UCM)

Parte de la actividad del Sol tiene un carácter cíclico de manera que sus máximos o sus mínimos se repiten cada 11 años, o cada 22 si se considera el cambio de polaridad del campo magnético solar en el que se desarrolla el proceso físico. Esta evolución viene señalada por la variación del número de manchas solares observables en la fotosfera solar, que constituyen regiones activas en las que pueden generarse las erupciones conocidas como fulguraciones solares. La evolución del Ciclo Solar 24, en el que nos encontramos desde enero de 2008, constituye un buen ejemplo de las limitaciones y los logros de nuestro conocimiento sobre el Sol. Como recordaremos en este breve comentario, las predicciones realizadas antes del inicio del presente ciclo han necesitado continuos cambios, dada la actividad real del sol durante el mismo. Y esto no es un tema menor porque la predicción de las características de un nuevo ciclo solar es un dato fundamental para la planificación de las misiones espaciales y la trayectoria de los satélites de baja órbita y la estimación de su tiempo de vida útil.

geysir_2_p

Auroras Boreales sobre Geysir, Islandia. Marzo de 2015

La discusión sobre el nivel de actividad del Ciclo 24 se inició en la segunda mitad del ciclo anterior, y antes de 2006 las opiniones de los expertos estaban divididas en dos tendencias opuestas. La mayoría, liderada en gran medida por la NASA, esperaba una actividad muy alta, la mayor en los últimos 400 años, mientras que un reducido número de científicos se inclinaba por esperar un ciclo de actividad más baja que la media de los últimos 100 años. A partir de 2007, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos propuso dos tendencias menos extremas y bien distintas que aparecen claramente representadas en la Figura 1, en la que se describe la variación temporal del número suavizado de manchas solares. Este parámetro, que es el indicador más utilizado para medir la actividad solar y cuya serie histórica se extiende hasta 1750, indica un nivel superior al del ciclo 23 (representado en azul) que alcanzaría un máximo de 130 a finales de 2011, y otro más moderado, cuyo valor más alto no superaría 90 y tendría lugar unos meses más tarde.

Captura de pantalla 2015-08-24 a la(s) 03.35.14

Figura 1: Predicción de Ciclo 24 realizada en agosto de 2007

Una vez iniciado el ciclo, la predicción de su evolución posterior ganó fiabilidad y a mediados de 2009 el Panel de Científicos responsable de esta tarea en el Space Weather Prediction Center (SWPC) de la NOAA anunció que el ciclo tendría baja actividad, con un máximo de manchas solares de 90 previsto para mayo de 2013 (Figura 2). Sin embargo, al aproximarse esta fecha se modificó la predicción ya que el máximo de manchas solares alcanzado a finales de 2011 fue más alto y estuvo seguido de una disminución estable a lo largo de 2012, como puede observarse en la figura 3. Es decir, la actividad significativa de 2011 que había seguido a un inicio muy tranquilo, no tuvo la continuidad esperada.

Captura de pantalla 2015-08-24 a la(s) 03.44.51

Figura 2. Situación del Ciclo 24 en mayo de 2009

Esta evolución movió a la NASA a considerar la posibilidad de un ciclo de doble pico como había sucedido, por ejemplo, en el ciclo 14 (1902-1913), si bien en esa ocasión el primer máximo había alcanzado un valor más pequeño que el de 2011.

Captura de pantalla 2015-08-24 a la(s) 03.49.26

Figura 3: Situación del Ciclo 24 en febrero de 2013

 

La predicción se ha cumplido puesto que la situación actual refleja la presencia de dos máximos, siendo el mayor de ellos el segundo, que tuvo lugar enero de 2014 y alcanzó un valor superior a 100 (Figura 4). Esta característica diferencia al ciclo 24 de los casos anteriores con dos picos porque en ellos el máximo más importante siempre había sido el primero. Por otra parte, el nivel de actividad ha sido hasta la fecha muy pequeño, siendo el presente ciclo uno de los más bajos de toda la serie estadística.

Captura de pantalla 2015-08-24 a la(s) 03.52.14

Figura 4: Situación del Ciclo 24 en julio de 2015

Esta breve descripción de la evolución del Ciclo 24 y el fallo de las predicciones iniciales pone de relieve la dificultad que encierra realizar una estimación de la actividad futura del Sol. También es necesario recordar que el nivel de esta actividad solar no determina sino que sólo anuncia, la importancia que puede tener la perturbación magnética creada en nuestro planeta en forma de auroras boreales o tormentas geomagnéticas. En concreto, conviene recordar que actualmente se está cumpliendo la presencia de un número mayor de tormentas geomagnéticas en la etapa decreciente final del ciclo solar, señalada por algunos autores.

Comments are closed.

Translate »