DE TIERRAS MERIDIONALES AL FRÍO SEPTENTRIONAL

Auroras Boreales, agosto de 2016. Islandia. Volvemos al Ártico. Para SHELIOS, será la sexta vez que viajará al Ártico para observar uno de los fenómenos más espectaculares que podemos vivir cerca de los Polos.

Hay una pregunta que siempre guía al hombre y es la búsqueda de aquello que desconoce, aquello que le resulta diferente. De las tierras que por lejanas entran en nuestro ideario de la imaginación. De las tierras incógnitas. De los seres que por desconocidos nos resultan fantásticos. En esa aventura que resulta salir de nuestra tierra, de nuestra propia seguridad y en el intento de descubrir nuevos mundos, a veces, parece que entramos en un círculo que nos retrae a nuestros orígenes.

Cuando, como nosotros, parte del grupo procedente de las tierras meridionales de las Islas Canarias, la tierra que alimenta el corazón de los norteños en los inviernos se mueve hacia septentrión en busca de las luces nocturnas: las auroras boreales.

Y en ese camino descubrimos que la madre tierra, la madre volcánica la que se observa en las islas canarias con sus fallas, formaciones basálticas, malpaís aparece reflejada en Islandia.

Islas atlánticas, vértices volcánicos con orígenes similares, extremos de un mismo círculo; del calor, la laurisilva, el desierto, las leyendas a los glaciares, las cascadas heladas y a los mantos verdes que cubren las mismas rocas.

En ese descubrir aparecen imágenes que impresionan el alma: Svartifoss la “Catarata negra” un salto de agua procedente del glaciar Vanatjokull que atraviesa columnas basálticas poligonales de color negro intensificadas por la humedad. Conjunto arquitectónico natural enmarcado en un entorno agreste, verde casi como de cuento. Estructuras que asemejan a un órgano.

Bajo una lluvia fina y fría cerramos los ojos y parece como si el olor a humedad te llevara a reconocer ese paisaje en imágenes de nuestra retina. De repente, estamos en el mar balanceándonos oyendo aves marinas y observando los órganos de la isla de La Gomera. El frío desaparece, volvemos a casa.

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ATRACCIÓN SOLAR, EL ECLIPSE

Eclipse Total de Sol, marzo de 2016. Palu, Indonesia. Llevamos un año preparando la expedición que ahora comienza. Para SHELIOS, será la décimotercera vez que intentará observar esa increíble coincidencia que nos permite por unos minutos – el próximo sólo un minuto y cuarenta y ochos segundos desde nuestra posición- que la Luna, vista desde la Tierra, encaje en el disco solar.

Tenemos un nuevo compañero de viaje. Se llama Stars4all LLeva en su equipaje un sueño: concienciar a los habitantes de la Tierra sobre la importancia y el derecho a las estrellas. La contaminación lumínica, menos ruidosa y visible que otras que también nos atenazan, nos roba el cielo. La idea original es de Francisco Sánchez, el amigo perdido en 2015. Esta nueva aventura lleva su nombre. El recuerdo nos ayuda e inspira ¡Va por ti, Paco!

Embarcamos desde Barcelona hacia Singapur, nuestros primeros once mil kilómetros, más o menos. Tres continentes, en tan sólo doce horas. El vuelo, eso sí, va en contra del día, huyendo de la noche en casi todas las latitudes.

De los 13 eclipses, el de Indonesia, será uno de los más difíciles. La banda de totalidad – 14.162 km de largo por 156 km de ancho- atravesará el ecuador. Es una zona  de convergencia intertropical, con altas temperaturas y abundante precipitación. Las posibilidades reales de ver el espectáculo son escasas.

A punto de despegar, preparamos nuestras cámaras. La dirección este, la pérdida de horas de sol -hasta 7 en el caso de Singapur- nos puede ayudar a obtener imágenes de grandes ciudades desde el aire. La base de datos de impacto lumínico de Stars4all se abrirá con ellas.

Horarios de conexión Eclipse en directo, desde Palu, Indonesia ¡Nos vemos pronto!

     

Auroras y superluna en Blue Lagoon

Última observación de la Expedición Carla Mendoza Auroras Boreales 2015. Coincide con un fenómeno astronómico un tanto extraordinario: superluna.

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Puesta de Luna y Auroras Boreales sobre Blue Lagoon, SO Islandia

Esta noche, el satélite se mostrará más brillante y hasta un 16% más grande desde la perspectiva terrestre. El perigeo -punto más cercano a la Tierra, algo más de 358.000 kilómetros- coincide con luna llena. La actividad auroral está moderadamente alta. Hay probabilididades de fotografiar Auroras y superluna.

La geoastrofotografía, nos obliga a buscar la asociación Tierra/ Cielo. Aquí en Islandia, lugar en el que el planeta muestra al desnudo las huellas de su constante transformación, los simbiontes sacan un alto provecho de la vida en común ¡Que sería de la Isla sin su bóveda celeste!

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Blue Lagoon. Panorámica 360º. Luces del Norte, Superluna y aguas geotermales. Noche del 29 de agosto de 2015

El trabajo en equipo de SHELIOS/GLORIA hace posible lo inalcanzable. Con apenas dos horas de sueño después del directo de la noche anterior, Juan Carlos Casado, David Hernández Ojados, Federico Fernández Porredón  Daniel Padrón y Mar Pino, se dirigen hacia Blue Lagoon. Se trata de un lago artificial que recibe  aguas bombeadas por la estación geotermal de Svartsengi.  El lago, formado por agua de mar filtrada en 2/3 partes y agua de lluvia en 1/3, alcanza una temperatura media de 40º. El campo de lava sobre el que se asienta, Grindavík, en la Península de Reykjanes, fue el escenario, el fabuloso plató desde el que contemplamos una inefable función.

Entre hermanos

Hace muchos años un hombre caminaba por las frías tierras del sur de Islandia. Cuando tropezó con unos grandes agujeros que se abrían en el suelo. Pudo esquivarlos a pesar de que la oscuridad del atardecer invernal impedía distinguirlos. Se paró frente a esa inmensidad que parecía engullirlo.

La curiosidad pudo con su miedo a lo desconocido. Buscó un hueco por el que colarse entre las abigarradas piedras de un lateral.

Con una antorcha penetró en un intrincado terreno de piedras con inverosímiles formas.

El aire frío se colaba por los huecos dando forma a grandes estructuras heladas que incrementaban la sensación de soledad.

Se encontró con un tubo cuyo techo era la lava ya solidificada procedente del volcán Leiti.

Cueva de Raufarhólshellir

Cueva de Raufarhólshellir

Había descubierto la cueva de Raufarhölshellir.

En un extremo del túnel una luz apareció y de repente, en medio del frío y el miedo surgió una aurora iluminando el cielo.

Más al norte otro hombre caminaba en busca de la lengua de agua atronadora que atravesaba la montaña como una espada. El brujo de su aldea que le había hablado de ella la llamaba Gülfoss. En su camino y mientras descansaba en un pequeño promontorio vio a lo lejos como el terreno adquiría el color rojo de la sangre. Se acercó con precaución. No sabía si allí habitaban los dioses.

De repente, se encontró frente a un gran lago de color turquesa rodeado de montañas de color bermellón jalonadas por infinidad de matorrales de un verde intenso entre las que se distinguían infinidad de florecillas adheridas a ellas como amantes primerizos.

Había encontrado el lago Kerid.

Lago Kerid

Lago Kerid

Ya anochecía. Miró al cielo. Su pensamiento se dirigió hacia el sur. Recordando al hermano cuando caminaban por los terrenos de las fuentes que emanaban vapores y las aguas de color cobalto que curaban las heridas.

Ambos cerraron los ojos. Ambos viajaron al pasado recordando cuando intentaban descansar y limpiar sus cuerpos magullados en aquellas lagunas azules mientras, alrededor no paraba de nevar.

Uno miró a la aurora. El otro, a las estrellas.

Laguna Azul

Laguna Azul

 

CICLO SOLAR 24

Consideraciones en torno a la predicción sobre el ciclo solar 24 y su verdadera evolución temporal

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Campamento del Hielo de Fletanes, SO de Groenlandia. Auroras Boreales sobre plantas de algodón ártico. Noche del 23 de agosto de 2015

  Por Miguel Herráiz Sarachaga. Catedrático de Física de la Tierra (UCM)

Parte de la actividad del Sol tiene un carácter cíclico de manera que sus máximos o sus mínimos se repiten cada 11 años, o cada 22 si se considera el cambio de polaridad del campo magnético solar en el que se desarrolla el proceso físico. Esta evolución viene señalada por la variación del número de manchas solares observables en la fotosfera solar, que constituyen regiones activas en las que pueden generarse las erupciones conocidas como fulguraciones solares. La evolución del Ciclo Solar 24, en el que nos encontramos desde enero de 2008, constituye un buen ejemplo de las limitaciones y los logros de nuestro conocimiento sobre el Sol. Como recordaremos en este breve comentario, las predicciones realizadas antes del inicio del presente ciclo han necesitado continuos cambios, dada la actividad real del sol durante el mismo. Y esto no es un tema menor porque la predicción de las características de un nuevo ciclo solar es un dato fundamental para la planificación de las misiones espaciales y la trayectoria de los satélites de baja órbita y la estimación de su tiempo de vida útil.

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